{"id":17,"date":"2000-12-31T10:00:15","date_gmt":"2000-12-31T09:00:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alice-miller.com\/es\/?p=17"},"modified":"2015-12-03T10:13:19","modified_gmt":"2015-12-03T09:13:19","slug":"decir-la-verdad-a-sus-hijos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.alice-miller.com\/es\/decir-la-verdad-a-sus-hijos\/","title":{"rendered":"DECIR LA VERDAD A SUS HIJOS"},"content":{"rendered":"<div class=\"colonne-droite\">\n<h1>Sunday 31 December 2000<\/h1>\n<h2>DECIR LA VERDAD A SUS HIJOS<\/h2>\n<p>\nS\u00e1bado, 22 de diciembre de 2007<br \/>\nAlice Miller<br \/>\nA veces intento imaginarme como reaccionar\u00eda una persona que hubiese crecido en otro planeta, en el cual a nadie se le hubiese ocurrido pegar a los ni\u00f1os. Quiz\u00e1s alg\u00fan d\u00eda gracias al progreso espacial, se podr\u00e1 viajar de planeta a planeta y seres de costumbres completamente diferentes llegar\u00e1n a nuestra tierra. \u00bfQu\u00e9 sentir\u00e1n entonces en su mente y en su coraz\u00f3n cuando vean a un adulto humano vigoroso precipitarse sobre ni\u00f1os peque\u00f1os indefensos y pegarles en un arrebato de furor?<br \/>\nHoy en d\u00eda es todav\u00eda pr\u00e1ctica corriente creer que los ni\u00f1os no est\u00e1n dotados de sensibilidad y persuadirnos de que todos los sufrimientos que les infligimos no tienen consecuencias o en todo caso de menor importancia que en los adultos, precisamente porque son \u00ab todav\u00eda ni\u00f1os \u00bb. Por esta misma raz\u00f3n, hasta hace poco tiempo las operaciones sin anestesia estaban autorizadas en los ni\u00f1os. Peor a\u00fan, la circuncisi\u00f3n y la extirpaci\u00f3n se consideran en numerosos pa\u00edses como costumbres tradicionales leg\u00edtimas igual que los ritos de iniciaci\u00f3n s\u00e1dicos&#8230;<br \/>\nPegar, golpear a un adulto se denomina tortura, pegar a los ni\u00f1os lo llamamos educaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 no es \u00e9sto suficiente para poner claramente y netamente en evidencia la existencia de una anomal\u00eda que perturba el cerebro de la mayor\u00eda de la gente, una \u00ab lesi\u00f3n \u00bb, un enorme vac\u00edo justamente ah\u00ed donde deber\u00edamos sentir la empat\u00eda en particular HACIA LOS NI\u00d1OS ? En el fondo esta observaci\u00f3n es m\u00e1s que suficiente para probar la exactitud de la tesis seg\u00fan la cual el cerebro de todos los ni\u00f1os, a quienes se les ha pegado, conservan secuelas porque, \u00a1pr\u00e1cticamente todos los adultos, son insensibles a la violencia que infligimos a los ni\u00f1os!<br \/>\nDado que las torturas que sufren los ni\u00f1os son negadas y rechazadas por la mayor parte de la gente, se podr\u00eda suponer que este mecanismo (de protecci\u00f3n ) forma parte de la naturaleza humana, evita sufrimientos y desempe\u00f1a incluso un papel positivo en el ser humano. No obstante existen al menos dos hechos que contradicen esta aserci\u00f3n. En primer lugar es justamente cuando negamos los malos tratos sufridos que los transmitimos a la siguiente generaci\u00f3n, impidiendo as\u00ed la interrupci\u00f3n de la cadena de la violencia y en segundo lugar, el recordar lo que hemos sufrido permite le desaparici\u00f3n de los s\u00edntomas de enfermedad.<br \/>\nEst\u00e1 demostrado hoy que el sacar a la luz los sufrimientos vividos en nuestra infancia en presencia de un testigo compasivo conduce a la anulaci\u00f3n de los s\u00edntomas f\u00edsicos y ps\u00edquicos (como la depresi\u00f3n); este hecho nos obliga a tener que buscar nuevas formas de terapia, ya que manteni\u00e9ndonos en la negaci\u00f3n de nuestra realidad no encontraremos la liberaci\u00f3n, sino mas bien enfrent\u00e1ndonos a nuestra propia verdad con todo lo que conlleva de doloroso.<br \/>\nA mi parecer, las mismas conclusiones se pueden aplicar en la terapia con los ni\u00f1os. Durante mucho tiempo pens\u00e9, como la mayor\u00eda de la gente, que los ni\u00f1os necesitaban de la ilusi\u00f3n y del enga\u00f1o para poder sobrevivir puesto que enfrentarlos a la realidad ser\u00eda demasiado doloroso para ellos. Sin embargo, hoy estoy convencida, de que lo que es v\u00e1lido para los adultos los es tambi\u00e9n para los ni\u00f1os: quien conoce la verdad sobre su historia est\u00e1 protegido de enfermedades o des\u00f3rdenes de cualquier tipo. Pero para ello, la ayuda de sus padres les es indispensable.<br \/>\nNumerosos son los ni\u00f1os que presentan problemas de comportamiento en la actualidad y numerosas son tambi\u00e9n las proposiciones terap\u00e9uticas. Desgraciadamente estas se apoyan en general en conceptos pedag\u00f3gicos seg\u00fan los cuales es posible y necesario inculcar adaptaci\u00f3n y sumisi\u00f3n con los ni\u00f1os \u00ab dif\u00edciles \u00bb. Se trata de la terapia conductista que consiste en una cierta \u00ab reparaci\u00f3n \u00bb del ni\u00f1o.<br \/>\nTodas ellas tienen en com\u00fan el callar o ignorar el hecho de que cada ni\u00f1o problem\u00e1tico expresa con su comportamiento la historia del no respeto de su integridad, que empieza en su m\u00e1s tierna edad como lo muestran mis investigaciones (ver mi art\u00edculo del 2006 \u00ab La impotencia de las estad\u00edsticas \u00bb, todav\u00eda no traducido al espa\u00f1ol) entre 0 y 4 a\u00f1os, momento en el que se est\u00e1 formando su cerebro. La mayor\u00eda de las veces este momento de su historia cae en el olvido.<br \/>\nNo obstante, no se puede verdaderamente ayudar a un ser lastimado a curar sus heridas si nos negamos a verlas. Afortunadamente las perspectivas de curaci\u00f3n son mejores en un organismo joven y \u00e9sto es igualmente v\u00e1lido con los problemas ps\u00edquicos. El primer paso a dar ser\u00eda pues el de prepararse a mirar de frente sus propias heridas, tomarlas en serio y cesar de negarlas. \u00c9sto no tiene nada que ver con una \u00ab reparaci\u00f3n de trastornos \u00bb en el ni\u00f1o, se trata mas bien de curar sus heridas por medio de la empat\u00eda y de una informaci\u00f3n justa y verdadera.<br \/>\nPara que el ni\u00f1o llegue a su pleno desarrollo emocional (sus verdadera madurez) necesita mucho m\u00e1s que el simple aprendizaje de adaptaci\u00f3n a la norma. Para que no desarrolle mas tarde ni depresi\u00f3n ni desarreglos alimenticios, ni caiga en la droga, necesita acceder a su historia. Pienso que con los ni\u00f1os maltratados los esfuerzos educativos e incluso terap\u00e9uticos, a\u00fan realizados con las mejores intenciones, est\u00e1n condenados al fracaso si la humillaci\u00f3n vivida no ha sido evocada nunca o dicho de otra forma si el ni\u00f1o est\u00e1 solo con su vivencia. Para poder quitar esta armadura que a\u00edsla (la soledad frente a su secreto) los padres deber\u00edan encontrar el valor necesario para reconocer su culpa para con el ni\u00f1o. Esto cambiar\u00eda completamente la situaci\u00f3n. Podr\u00edan decirle por ejemplo en el transcurso de una tranquila charla: <br \/>\n\u201cTe peg\u00e1bamos cuando eras todav\u00eda peque\u00f1o porque a nosotros nos educaron as\u00ed y pensamos que era de esta forma como hab\u00eda que hacerlo\u201d. Pero ahora sabemos que nunca deber\u00edamos habernos permitido pegarte y sentimos en el alma la humillaci\u00f3n que te causamos y el dolor que te hemos infligido, no lo volveremos a hacer nunca m\u00e1s. Y si ves que lo olvidamos, te pedimos por favor que nos recuerdes la promesa que te acabamos de hacer.<br \/>\nExisten ya 17 pa\u00edses en los cuales se penaliza el pegar a los ni\u00f1os porque simplemente est\u00e1 prohibido hacerlo. Durante los \u00faltimos 10 a\u00f1os hay cada vez m\u00e1s gente que comprende que un ni\u00f1o al que se le pega, vive asustado y crece con el temor del siguiente golpe, alter\u00e1ndose as\u00ed muchas de sus funciones normales. Entre otras, no ser\u00e1 capaz m\u00e1s tarde de defenderse si le atacan o el miedo le producir\u00e1 un choque desproporcionado. Un ni\u00f1o que vive bajo el temor puede dif\u00edcilmente concentrarse con sus deberes tanto en casa como en la escuela. Su atenci\u00f3n se centra m\u00e1s en el comportamiento de sus profesores o padres que en lo que debe aprender, ya que nunca sabe cuando \u00ab la mano se va a escapar \u00bb. El comportamiento de los adultos le es completamente imprevisible y por ello est\u00e1 constantemente en estado de vigilia. El ni\u00f1o pierde toda la confianza en sus padres que deber\u00edan, como todo mam\u00edfero, protegerlo de las agresiones exteriores y en ning\u00fan caso agredirlo. Desprovisto de esta confianza se siente inseguro y solo, porque adem\u00e1s toda la sociedad est\u00e1 del lado de los padres (adultos) y no de los ni\u00f1os.<br \/>\n Estas informaciones no son una revelaci\u00f3n para \u00e9l, puesto que su cuerpo lo sabe ya desde hace mucho tiempo. Pero la decisi\u00f3n de sus padres de  no huir ya delante de estos hechos, y el valor de reconocerlos produce sin duda en \u00e9l un efecto ben\u00e9fico liberador y duradero.Nos presentaremos as\u00ed como un modelo hecho no solamente de palabras, sino de la actitud, que se necesita para actuar tal como se piensa con el respeto de la verdad y de la dignidad del ni\u00f1o y no con violencia y falta de dominio de s\u00ed mismo. Como los ni\u00f1os aprenden de la actitud de sus padres y no de sus palabras esta confesi\u00f3n ser\u00e1 m\u00e1s que positiva. El secreto con el que el ni\u00f1o viv\u00eda, ha sido por fin desvelado e integrado en la relaci\u00f3n que puede establecerse a partir de ahora, sobre una base de respeto mutuo y no bajo el autoritarismo y el poder. Las heridas hasta ahora ignoradas pueden curarse puesto que ya no se quedar\u00e1n almacenadas por m\u00e1s tiempo en el inconsciente. Cuando estos ni\u00f1os, informados, se vuelven padres ya no corren el riesgo de reproducir de forma compulsiva el comportamiento brutal o perverso de sus padres, ya no son sus heridas reprimidas quienes los dirigen. La confesi\u00f3n de los padres ha borrado la tr\u00e1gica historia quit\u00e1ndole su peligroso potencial.<br \/>\nEl ni\u00f1o maltratado por sus padres ha aprendido de ellos a reaccionar con violencia, esto es incontestable y cualquier ense\u00f1ante puede confirmarlo si no se niega a ver lo que tiene delante de sus ojos: El ni\u00f1o que recibe golpes en casa pega a los m\u00e1s d\u00e9biles tanto en la escuela como en su familia. Se le castiga cuando zumba a su hermano peque\u00f1o y le resulta incomprensible el funcionamiento del mundo.\u00bfNo es de sus padres de quienes lo ha aprendido? Es as\u00ed como aparece muy temprana la confusi\u00f3n que se manifiesta como una \u00ab perturbaci\u00f3n \u00bb y llevamos al ni\u00f1o a hacer una terapia. Pero nadie o muy poca gente se atreve a atacar  la ra\u00edz de la violencia, algo que deber\u00eda ser tan evidente.<br \/>\nLa terapia a trav\u00e9s del juego con terapeutas dotados de sensibilidad puede evidentemente ayudar al ni\u00f1o a expresarse y a tener confianza en \u00e9l en ese entorno protegido. Pero como el terapeuta omite las heridas ocasionadas en el pasado, el ni\u00f1o en general est\u00e1 solo de nuevo, con su vivencia. Incluso los mejores terapeutas no pueden quitarle ese peso si la preocupaci\u00f3n de proteger a los padres les impide tener en cuenta las heridas de los primeros a\u00f1os. Adem\u00e1s no son ellos los que deber\u00edan hablar con el ni\u00f1o puesto que \u00e9sto suscitar\u00eda el temor de ser castigado por sus padres. El terapeuta debe trabajar con los padres por separado y explicarles como el hecho de hablar de ello con sus hijos puede ser liberador para ellos mismos y para sus ni\u00f1os.<br \/>\nEst\u00e1 claro que todos los padres no van a estar de acuerdo con esta proposici\u00f3n a\u00fan cuando el consejo proviene del propio terapeuta, cosa que ser\u00eda deseable. Algunos se burlar\u00e1n incluso de esta idea y dir\u00e1n que el terapeuta es muy ingenuo, que no tiene ni la menor idea de como los ni\u00f1os son manipuladores y seguramente abusar\u00e1n de la gentileza de sus padres. Estas reacciones no tienen nada de extra\u00f1o puesto que la mayor\u00eda de los padres ven en sus hijos a sus propios padres y temen confesar sus faltas ya que anta\u00f1o les castigaron severamente por ellas. Se aferran a su idea de perfecci\u00f3n y es muy probable que sean incapaces de corregirse.<br \/>\nQuiero sin embargo creer que todos los padres no son incorregibles. Pienso que a pesar del p\u00e1nico hay muchos que desean renunciar a una relaci\u00f3n de poder, que quieren desde hace mucho tiempo ayudar a sus hijos pero que hasta ahora no sab\u00edan como hacerlo ya que tem\u00edan abrirse sinceramente a ellos. Es cierto que esos padres podr\u00e1n con m\u00e1s facilidad imponerse una franca conversaci\u00f3n sobre el \u00ab secreto \u00bb y que con la reacci\u00f3n de sus hijos podr\u00e1n ver los efectos positivos de la revelaci\u00f3n de la verdad. Constatar\u00e1n entonces por ellos mismos que los valores que intentamos transmitir por medio del autoritarismo son in\u00fatiles comparados con la confesi\u00f3n sincera de sus errores, condici\u00f3n indispensable para que al adulto se le pueda otorgar la verdadera autoridad, porque es cre\u00edble. Se cae de su peso que cada ni\u00f1o necesita de esa autoridad para encontrar su camino en el mundo. Un ni\u00f1o a quien se le ha dicho la verdad, a quien no se ha educado para que se acomode con mentiras y atrocidades puede desarrollar todas sus potencialidades como una planta que en buena tierra hace crecer sus ra\u00edces sin riesgo de ser atacada por bichos perjudiciales (mentiras).<br \/>\nIntent\u00e9 comprobar esta idea con amigos y ped\u00ed a los padres y tambi\u00e9n a los ni\u00f1os su parecer. A menudo constat\u00e9 que se me comprend\u00eda mal, mis interlocutores interpretaban mis prop\u00f3sitos como si se tratara de pedir excusas de parte de los padres. Los ni\u00f1os respond\u00edan que hab\u00eda que ser capaz de perdonarlos, etc. Pero mi idea no corresponde en absoluto con \u00e9so. Si los padres se disculpan los hijos pueden tener la impresi\u00f3n que se espera de ellos el perd\u00f3n para descargar a sus padres y liberarlos de sus sentimientos de culpabilidad. Esto ser\u00eda pedir demasiado a nuestros hijos.<br \/>\nLo que pienso realmente es en dar una informaci\u00f3n que confirme lo que el ni\u00f1o siente ya en su cuerpo y en acordar un lugar central a su vivencia. Es el ni\u00f1o quien ocupa el primer plano con sus sentimientos y necesidades. Cuando nuestro hijo ve que nos interesamos por lo que \u00e9l siente cuando nos excedemos con \u00e9l vive un momento de gran alivio mezclado con una confusa sensaci\u00f3n de justicia&#8230; No se trata de perdonar sino de evacuar los secretos que se paran. Se trata de construir una nueva relaci\u00f3n fundada en la confianza mutua, de suprimir la armadura que aislaba hasta ahora al ni\u00f1o maltratado.<br \/>\nEn cuanto los padres pueden reconocer el dolor que han causado a sus hijos, muchos caminos hasta ahora cerrados, se abren en un proceso de espont\u00e1nea curaci\u00f3n. Este es el resultado que esperamos de un terapeuta pero sin la cooperaci\u00f3n de los padres resulta imposible.<br \/>\nSi los padres nos dirigimos a nuestros hijos con respeto, atenci\u00f3n y benevolencia reconociendo sinceramente nuestras faltas sin decir: \u00ab es tu comportamiento el que nos ha obligado a tratarte as\u00ed \u00bb, muchas cosas cambian. El ni\u00f1o tiene as\u00ed ante \u00e9l un modelo que le permite encontrar su camino, ya no intentamos evitar la realidad, ya no tratamos de \u00ab cambiar \u00bb a nuestro hijo para que nos resulte m\u00e1s agradable, no, lo que hacemos es mostrarle que decir la verdad tiene un gran poder curativo. Y sobre todo: ya no necesita sentirse culpable de las faltas de sus padres una vez que estos han podido reconocer su culpabilidad. En los adultos, tales sentimientos de culpabilidad son el origen de innumerables depresiones.<br \/>\nLos ni\u00f1os que han podido sentir a trav\u00e9s de esas conversaciones que sus padres han tomado en serio sus heridas y sentimientos y han sido respetados en su dignidad, estar\u00e1n igualmente mejor protegidos de los efectos nocivos de la televisi\u00f3n que aquellos que siguen dominados por el deseo de venganza reprimido contra sus padres y por esta raz\u00f3n se identificar\u00e1n con las escenas violentas que ver\u00e1n en la peque\u00f1a pantalla. Y no es la prohibici\u00f3n, como preconizan los hombres pol\u00edticos, la que les impedir\u00e1 \u00ab deleitarse \u00bb con lo que propone la televisi\u00f3n.<br \/>\nPor el contrario, los ni\u00f1os informados de las heridas sufridas en su m\u00e1s tierna edad tendr\u00e1n sin duda un esp\u00edritu cr\u00edtico m\u00e1s desarrollado con relaci\u00f3n a este tipo de pel\u00edculas o se desinteresar\u00e1n r\u00e1pidamente por ellas. Quiz\u00e1s incluso discernir\u00e1n el sadismo subyacente de sus autores con m\u00e1s facilidad que la mayor\u00eda de los adultos decididos a ignorar el dolor del ni\u00f1o maltratado que fueron. Estos mismos adultos se dejan fascinar por las escenas violentas sin darse cuenta de que son abusivamente conducidos a consumir la basura emocional de una vida que el cineasta presenta con el nombre de \u00ab arte \u00bb y que vender\u00e1 a un buen precio, ignorando que se trata de su propia historia.<br \/>\nEsto lo vi claramente al escuchar una entrevista a un famoso director de cine americano que mostraba sin reparo en sus pel\u00edculas monstruos horribles y pr\u00e1cticas sexuales brutales con flagelaciones. A\u00f1adi\u00f3 que gracias a la t\u00e9cnica moderna, pod\u00eda hacer comprender que el amor tiene diversas facetas y que el azotarse era una forma de amor. \u00bfD\u00f3nde, cu\u00e1ndo y qui\u00e9n le ha inculcado esta espantosa filosof\u00eda en su primera infancia? Por lo visto no tiene ni la menor idea y probablemente permanecer\u00e1 en la ignorancia hasta el final de su vida. No obstante lo que concibe como su arte le permite contar su historia trivializ\u00e1ndola totalmente en su memoria. Esta ceguera tiene evidentemente graves consecuencias sociales.<br \/>\nLa mejor edad para hablar con sus hijos de las heridas que se le ha infligido, es sin duda entre cuatro y doce a\u00f1os o sea antes de la pubertad. Pasada la adolescencia el inter\u00e9s por estos hechos probablemente va a disminuir. Las defensas contra el recuerdo de sus precoces sufrimientos corren el riesgo de estar ya s\u00f3lidamente edificadas, puesto que estos j\u00f3venes casi adultos se convertir\u00e1n en padres y una vez en el lugar del m\u00e1s fuerte olvidar\u00e1n definitivamente su impotencia de anta\u00f1o. Pero aqu\u00ed  tambi\u00e9n hay excepciones y adem\u00e1s ser adulto tiene consigo momentos en los que a pesar de todos los logros obtenidos, contraer una enfermedad puede obligarle a cuestionarse sobre su infancia.<br \/>\nNo es raro que las personas que buscan respuesta a sus interrogantes descubran su verdadero Ser, la historia del ni\u00f1o maltratado que fueron y sus sufrimientos hasta ahora negados. Empiecen a vivir sus aut\u00e9nticos sentimientos en lugar de rehuirlos y sorprenderse de encontrar por ese camino la verdadera liberaci\u00f3n. Dando as\u00ed al ni\u00f1o que fueron lo que sus padres no pudieron nunca darle: el permiso de conocer la verdad, de vivir con ella, admitirla y cesar de huir. Como ahora conocen la verdad sobre su historia ya no necesitan enga\u00f1arse o anestesiarse por medio de drogas, medicamentos, alcohol o teor\u00edas que suenan bien. Recuperan as\u00ed la energ\u00eda que antes debieron utilizar para huir de ellos mismos.<\/p>\n<p>Alice Miller<br \/>\nTraducido del franc\u00e9s por Rosa Barrio\n<\/div>\n<div class=\"colonne-gauche\">\n<ul class=\"lcp_catlist\" id=\"lcp_instance_0\"><li><a href=\"http:\/\/www.alice-miller.com\/es\/la-raiz-de-la-violencia\/\">LA RA\u00cdZ DE LA VIOLENCIA<\/a><\/li><li class=\"current\"><a href=\"http:\/\/www.alice-miller.com\/es\/decir-la-verdad-a-sus-hijos\/\">DECIR LA VERDAD A SUS HIJOS<\/a><\/li><li><a href=\"http:\/\/www.alice-miller.com\/es\/como-creamos-la-ceguera-emocional\/\">\u00bfC\u00f3mo creamos la ceguera emocional ?<\/a><\/li><li><a href=\"http:\/\/www.alice-miller.com\/es\/faq-como-encontrar-ella-terapeuta-que-me-conviene\/\">FAQ : \u00bfC\u00f3mo encontrar  el\/la terapeuta que me conviene ?<\/a><\/li><li><a href=\"http:\/\/www.alice-miller.com\/es\/las-raices-de-la-violencia-no-son-desconocidas\/\">Las ra\u00edces de la violencia no son desconocidas<\/a><\/li><li><a href=\"http:\/\/www.alice-miller.com\/es\/no-existe-la-buena-zurra\/\">No existe \u00abla buena zurra\u00bb<\/a><\/li><li><a href=\"http:\/\/www.alice-miller.com\/es\/que-es-el-odio\/\">\u00bfQu\u00e9 es el odio ?<\/a><\/li><li><a href=\"http:\/\/www.alice-miller.com\/es\/sobre-la-realidad-de-la-infancia\/\">Sobre la realidad de la infancia<\/a><\/li><\/ul>\n<div class=\"separateur\">&nbsp;<\/div>\n<div style=\"margin: \n18px;text-align:left;\"><\/p>\n<p style=\"color:#88000f;line-height:18px;\">\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sunday 31 December 2000 DECIR LA VERDAD A SUS HIJOS S\u00e1bado, 22 de diciembre de 2007 Alice Miller A veces intento imaginarme como reaccionar\u00eda una persona que hubiese crecido en otro planeta, en el cual a nadie se le hubiese ocurrido pegar a los ni\u00f1os. 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